AdBlue: Qué Es, Para Qué Sirve Y Cuándo Rellenarlo
Si conduces un diésel moderno, tarde o temprano aparece en el cuadro un aviso pidiendo AdBlue. Y con él, las dudas: qué es, si se mezcla con el gasoil, si se puede ignorar unos días y qué ocurre si se acaba del todo. Vamos con las respuestas.
Empezamos por la más importante, porque evita el error más común: el AdBlue no es un aditivo del combustible. No va al depósito del gasoil, no mejora las prestaciones y no reduce el consumo. Es un producto independiente con su propio depósito y su propia función.
Qué es el AdBlue
Es una disolución compuesta por un 32,5% de urea de alta pureza y un 67,5% de agua desmineralizada. Nada más. Es un líquido transparente, no inflamable, no tóxico y no clasificado como peligroso, aunque sí resulta corrosivo para algunos metales y deja residuos blancos al cristalizar.
AdBlue es en realidad una marca registrada; el producto se denomina técnicamente AUS 32 y está normalizado, de modo que el de cualquier fabricante que cumpla la norma es equivalente.

Para qué sirve: el sistema SCR
Los motores diésel generan óxidos de nitrógeno, unos contaminantes que la normativa europea limita de forma cada vez más estricta. Para reducirlos se emplea el sistema SCR, siglas de Reducción Catalítica Selectiva.
El funcionamiento es el siguiente: un inyector pulveriza AdBlue en la línea de escape, antes del catalizador SCR. Con el calor de los gases, la urea se descompone y libera amoníaco. Ese amoníaco reacciona dentro del catalizador con los óxidos de nitrógeno y los transforma en dos sustancias inofensivas, nitrógeno y vapor de agua, que son componentes naturales del aire.
Es decir, el AdBlue no actúa sobre la combustión: actúa después, limpiando lo que sale por el escape. Gracias a él, los diésel actuales cumplen las normativas Euro 6 y posteriores.
Qué vehículos lo utilizan
Lo llevan los diésel equipados con sistema SCR, que en turismos se generalizaron a partir de la normativa Euro 6, en torno a 2014 y 2015, aunque muchos modelos lo incorporaron algo más tarde. También es habitual en furgonetas, camiones, autobuses y maquinaria agrícola.
Para saber si tu coche lo necesita, basta con localizar un segundo tapón junto al del gasoil, normalmente de color azul, o consultar el manual. Los vehículos de gasolina no lo utilizan en ningún caso.
Cuánto consume y cada cuánto se rellena
El consumo aproximado se sitúa entre 1 y 1,5 litros por cada 1.000 kilómetros, y puede llegar a 2 en conducción exigente o con el vehículo cargado. Varía según el modelo, el estilo de conducción y el tipo de trayecto.
En la práctica, con depósitos que suelen rondar entre 10 y 20 litros, el margen habitual está entre 8.000 y 15.000 kilómetros. Muchos fabricantes lo hacen coincidir con el intervalo de mantenimiento, de modo que se rellena en cada revisión sin que el conductor tenga que intervenir.
El coche avisa con antelación suficiente. El primer mensaje suele aparecer alrededor de los 2.400 kilómetros restantes y se vuelve más insistente a medida que baja el nivel.
Qué pasa si se agota
Aquí está la particularidad que sorprende a muchos conductores: si el depósito se vacía por completo, el motor no vuelve a arrancar. No es una avería ni un fallo, sino una limitación impuesta por la normativa europea para impedir que un vehículo circule sin su sistema de reducción de emisiones operativo.
El coche no se detiene en marcha. Lo que ocurre es que, una vez apagado, ya no permite el arranque hasta que se repone el nivel. Por eso conviene no apurar los avisos: quedarse sin AdBlue lejos de casa obliga a conseguir el producto en el sitio y momento menos oportunos.
La solución es sencilla: añadir entre 3 y 5 litros suele bastar para que el sistema detecte nivel suficiente y permita arrancar de nuevo. En algunos modelos hay que esperar unos segundos con el contacto dado, o incluso recorrer unos metros, para que el sensor actualice la lectura.
Cómo rellenarlo correctamente
- Localiza el tapón, generalmente azul, junto al del combustible, en el maletero o bajo el capó según el modelo.
- Utiliza envases con boquilla antiderrame o los surtidores específicos de estaciones de servicio.
- No llenes hasta arriba: deja en torno a un 10% de cámara de expansión, porque el producto se dilata con el calor y puede desbordar.
- Si se derrama, limpia de inmediato con agua abundante. Al secarse deja residuos blancos y resulta corrosivo para la pintura y para algunos metales.
- Cierra bien el tapón. La entrada de suciedad al depósito es una de las causas de avería del sistema.
Errores que dañan el sistema
- Echarlo en el depósito de gasoil. Es el error más grave y obliga a vaciar y limpiar el circuito de combustible por completo. Si ocurre, no arranques el motor bajo ningún concepto.
- Usar productos no homologados o rebajarlo con agua. La concentración debe ser exacta: cualquier alteración provoca cristalización de la urea en los inyectores y en el catalizador, una de las averías más caras del sistema.
- Rellenar con producto caducado. Tiene una vida útil limitada, en torno a 12 o 18 meses, y se degrada si se almacena a pleno sol o con calor extremo.
- Manipular o anular el sistema SCR. Además de ilegal, impide pasar la ITV y anula la homologación del vehículo.
Cómo conservarlo
Guárdalo en su envase original, cerrado, en un lugar fresco y sin exposición directa al sol. Soporta mal las temperaturas extremas: por encima de 30 grados se degrada con rapidez y se congela alrededor de los 11 grados bajo cero. Esto último no lo estropea, ya que recupera sus propiedades al descongelarse, y además los vehículos incorporan un sistema de calentamiento del depósito precisamente para eso.
Averías frecuentes
Las más habituales en el taller son la cristalización de la urea en el inyector o en los conductos, el fallo del sensor de nivel o de calidad, la avería de la bomba dosificadora y la obstrucción del propio catalizador SCR. Casi todas se previenen con lo mismo: producto de calidad, sin diluir, sin sobrellenar y sin dejar que el depósito llegue a vaciarse del todo.
Si el testigo del sistema permanece encendido después de haber rellenado, no lo ignores. Suele indicar un fallo de sensor o una cristalización incipiente, y ambos se resuelven mucho mejor cuanto antes se detectan.Los intervalos y valores de este artículo son orientativos y varían según el modelo, el motor y las condiciones de uso. Consulta siempre el manual de tu vehículo y pásate por el taller para



